La innovación en la agricultura moderna contribuye a que los productores agrícolas obtengan cultivos saludables utilizando menos recursos naturales. Creemos que la innovación es crucial para hacer frente a los desafíos que enfrenta el medio ambiente y el sistema alimentario mundial, y brindamos a los productores agrícolas soluciones adaptadas para abordar estos desafíos.

Entre 26 y 40 por ciento de la potencial producción agrícola del mundo se pierde anualmente debido a las malezas, plagas y enfermedades y estas pérdidas podrían duplicarse sin el uso de prácticas de protección de cultivos”.

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés)1

Cuando hablamos de protección de cultivos, no existe un único enfoque. Actualmente, los productores agrícolas emplean muchas herramientas, desde tecnologías digitales como sensores e imágenes satelitales que brindan análisis de datos esenciales pasando por las semillas híbridas y genéticamente modificadas, hasta equipos de precisión y productos para la protección de cultivos como son los agroquímicos.

Las herramientas y tecnologías digitales ayudan a los productores agrícolas a identificar en forma temprana y con exactitud qué plantas en el campo están siendo afectadas por malezas, insectos y enfermedades preocupantes. Esto les permite tomar medidas rápidas y precisas para proteger sus cosechas. Ante la presencia de malezas, esto puede significar aplicar agroquímicos, utilizando la cantidad justa, en el lugar correcto y en el momento adecuado.

Los agroquímicos a base de glifosato, como una herramienta en un sistema de Gestión Integral de Malezas, han permitido un control eficiente, seguro y económico de las malezas por más de 40 años. Cada una de estas herramientas es poderosa individualmente y, al combinarlas, los productores agrícolas logran con increíble eficacia proteger tanto los cultivos como el ambiente.

Conozca más sobre el glifosato y su función en la agricultura moderna en las siguientes secciones. 

¿Qué es el glifosato y por qué se utiliza?

Desde el comienzo de la agricultura, el control de las malezas ha representado uno de los más grandes desafíos que enfrentan los productores agrícolas. Las malezas compiten con los cultivos por luz solar, agua y nutrientes– y, si permanecen sin control, pueden afectar significativamente las cosechas. 

El control temprano de las malezas conllevaba prácticas tales como el desmalezado manual, que requería mucha mano de obra y difíciles condiciones de trabajo. Los productores agrícolas también adoptaron prácticas tales como labrar el suelo para eliminar las malezas de una temporada a la otra. Si bien estas prácticas demostraron ser efectivas, los investigadores determinaron posteriormente que afectaban la salud del suelo y liberaban los gases que producen el efecto invernadero y contribuyen al cambio climático.

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Cuando en la década del 40 se introdujeron los primeros agroquímicos, ello significó para los productores agrícolas nuevas herramientas que sirvieron para aumentar la eficiencia y proteger con mayor eficacia a los cultivos de los efectos dañinos de las malezas. 

Introducido como el ingrediente activo del producto Roundup® en la década del 70, el glifosato es un herbicida no selectivo, lo que significa que puede eliminar casi cualquier tipo de planta sobre la cual se aplica – incluso plantas deseables. Cobró importancia en la agricultura moderna como una importante herramienta en la Gestión Integral de Malezas luego de la introducción de los cultivos genéticamente modificados, lo que le permitió a los productores agrícolas utilizar el herbicida para eliminar las malezas sin dañar las plantas deseables. Hoy en día, el glifosato se usa como ingrediente activo en cientos de productos destinados a la protección de cultivos actualmente registrados y aprobados para su uso en agricultura.

La capacidad de controlar eficazmente las malezas y preservar al mismo tiempo el ambiente resulta esencial para la productividad en la agricultura moderna.

A medida que la población mundial continúa creciendo y la demanda de alimentos se acrecienta, los productores agrícolas seguirán confiando cada vez más en soluciones efectivas e innovadoras que los ayuden a garantizar cosechas productivas, preservando al mismo tiempo la tierra y los recursos.

Desde los datos obtenidos con drones, sensores y otras tecnologías digitales, hasta llegar a agroquímicos confiables tal como lo es el glifosato, hay una amplia gama de opciones en la caja de herramientas para la protección de cultivos que son esenciales para que los productores agrícolas moldeen un futuro saludable y sostenible para la agricultura.

¿Por qué los agroquímicos a base de glifosato son tan importantes para la agricultura?

Hay alrededor de 30.000 especies diferentes de malezas2 que compiten con distintos cultivos por espacio, nutrientes, agua y luz.

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Cuando nos referimos a protección de cultivos, resulta útil comprender en primer lugar a qué se enfrentan los productores agrícolas en sus campos. Las malezas con las que tienen que lidiar los agricultores son mucho más grandes que las típicas plantas de jardín. Malezas tales como el Amaranthus palmeri, por ejemplo, pueden crecer hasta 3,05 metros (10 pies) de alto a razón de 7,5 cm (3 pulgadas) por día –esto es casi 61 cm (2 pies) por semana. El Amaranthus palmeri crece tan rápidamente que, si los productores no controlan los campos de cerca, puede rápidamente invadir los cultivos, robándoles sus nutrientes esenciales. Cuando no se controlan, las poblaciones de Amaranthus palmeri pueden reducir las cosechas de soja al 22 por ciento de su tamaño habitual, y tener efectos devastadores sobre la maquinaria agrícola. Conozca más sobre el Amaranthus palmeri aquí.

Durante sus más de 40 años de uso, el glifosato se ha convertido en una herramienta indispensable para los productores agrícolas que procuran mejorar su eficiencia, garantizar cosechas más productivas y preservar el ambiente.

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¿Cómo se usa el glifosato?

No existe una única forma de abordar la protección de los cultivos. Hoy en día, los productores agrícolas se valen de muchas herramientas –desde tecnologías digitales como sensores e imágenes satelitales que brindan análisis de datos esenciales pasando por semillas híbridas y genéticamente modificadas hasta equipos de precisión y productos para la protección de cultivos como son los agroquímicos. Utilizados en conjunto, estas soluciones pueden ser altamente eficaces. Para combatir las malezas, los productores agrícolas usan datos obtenidos de herramientas digitales para aplicar agroquímicos en forma precisa en el lugar y momento en que se necesitan, y en la cantidad justa.

Muchos productores agrícolas también siguen los principios de la Gestión Integral de Malezas o participan en programas de capacitación y certificación para asegurarse de contar con información actualizada sobre las mejores prácticas para utilizar productos para la producción de cultivos en forma efectiva y sostenible.

Entonces, ¿cómo funciona? Los productos que contienen glifosato generalmente se pulverizan sobre el campo, directamente sobre las malezas y pastos antes de sembrar o antes de que emerjan los cultivos, o sobre cultivos tolerantes a los agroquímicos. Cuando entra en contacto con una planta no tolerante, el glifosato se traslada a los puntos vegetativos de brotes y raíces, donde interfiere con la producción enzimática de ciertos aminoácidos que son esenciales para el crecimiento vegetal.

¿Cuándo se utiliza el glifosato?

El momento, cantidad y método de aplicación de los agroquímicos a base de glifosato son específicos para cada cultivo y especie de maleza que se desea combatir. A menudo, los productores agrícolas realizan capacitaciones que brindan conocimientos sobre el uso responsable e interpretación de la información contenida en las etiquetas de los agroquímicos. También supervisan de cerca los cultivos y usan los análisis de datos para garantizar la aplicación en la cantidad justa, en el momento oportuno y en los lugares correctos.

¿Le interesaría saber más?
Glifosato en números
  • Cadada año, hasta el 40 %de las cosechas potenciales del mundo se pierden a causa de plagas dañinas, incluidas las malezas.1
  • 30.000 tipos diferentes de malezas2 compiten con los cultivos por espacio, agua y luz.
  • Los productores agrícolas que aplican glifosato tienen mayor nivel de éxito en la protección contra las malezas invasivas, en tanto que aquellos que no usan glifosato pueden experimentar pérdidas en sus cosechas de hasta 22%.5
  • Se han realizado más de 800 estudios científicos y exámenes sobre el glifosato y los productos a base de glifosato de Bayer presentados ante autoridades regulatorias que demuestran que estos productos pueden utilizarse en forma segura.
  • Los cultivos tolerantes al glifosato y los agroquímicos a base de glifosato son los principales facilitadores de las prácticas agrícolas de siembra directa y labranza reducida. Solamente en 2014, la siembra directa y la labranza reducida llevaron a una disminución de las emisiones de carbono equivalente a retirar casi 2 millones de automóviles de la vía pública.6

Queremos explicar los beneficios que la ciencia y la innovación pueden brindar a la agricultura y al mismo tiempo defender lo que es importante para la gente: alimentos seguros, sanos y asequibles que son producidos de manera sostenible desde el punto de vista ambiental. Mejorar el acceso a la ciencia detrás de nuestros productos es una parte clave de nuestra Iniciativa de Transparencia.”

Liam Condon